Los exámenes se acercan y con ellos también las evaluaciones, así que me paso las tardes haciendo boletines de repaso y preparando exámenes. Aún así no me quejo, estoy muy contenta en el instituto y si lo hago es por no tener tiempo a actualizar o a leer vuestros blogs. Esto es pasajero y después espero tener más tiempo.
Antes actualizaba a menudo por las noches, mientras veía un rato la tele pero ahora ese ratito lo ocupo hablando con un amigo. Como os dije hace tiempo, me apunté en una pagina para buscar pareja a través de internet a través de la cual contacté con mi ex-ilusión.
Él no fue el primer chico con el que hablé. El primero fue uno de nick Sal, pero yo consideraba que, más que salado era un poco soso, demasiado soso. Tenía poca conversación, enseguida decía "¿qué más me cuentas?" (y yo pensaba "uno, dos, tres y cuatro") o "pregúntame lo que quieras". Eso sí, siempre insistía en que en persona era mucho más hablador y que le encantaría conocerme, tomar algo y charlar. Yo le daba largas e incluso evitaba hablar con él porque el panorama no era demasiado halagüeño y por la foto que tenía en su perfil tampoco era que físicamente me atrajera, pero... empezó a darme pena y me dije... "¿por qué eres tan mala? Vete con él, toma el café, que no pasa nada y el hombre lo está deseando". Así que allá me fui.
La cita fue el viernes pasado. Quedamos en una cafetería cerca de mi casa y apareció Sal. Muy alto, como me había dicho, de complexión fuerte, como me había dicho y empezamos a hablar. Él es de un pueblo y le pregunto que cuánto tiempo lleva viviendo en mi ciudad y ahí, todo serio, me empieza a contar su vida. Estudió en un colegio de jesuitas y a los 18 años ingresó en el seminario, se ordenó cura, empezó su labor en diferentes parroquias a las que fue destinado y a los 26 se salió presionado por ser un cura moderno lo cual no estaba bien visto por la cúpula de la iglesia local. El hombre soso que yo creía se convirtió en un hombre con mucha personalidad, con las ideas muy claras y allí estuvimos hablando dos horas y media.
Y yo... yo me quedé patidifusa, me encantó escucharlo, me encantó todo lo que me contaba y me descolocó completamente. Seguimos hablando todas las noches y este viernes nos volveremos a ver. Está todo emocionado porque yo lo haya escuchado y comprendido y... por qué no decirlo, se le nota a las leguas que quiere algo más que una amistad. Yo me siento halagada y a la vez confundida. Lo que menos me esperaba era encontrarme con un ex-cura.
Antes actualizaba a menudo por las noches, mientras veía un rato la tele pero ahora ese ratito lo ocupo hablando con un amigo. Como os dije hace tiempo, me apunté en una pagina para buscar pareja a través de internet a través de la cual contacté con mi ex-ilusión.
Él no fue el primer chico con el que hablé. El primero fue uno de nick Sal, pero yo consideraba que, más que salado era un poco soso, demasiado soso. Tenía poca conversación, enseguida decía "¿qué más me cuentas?" (y yo pensaba "uno, dos, tres y cuatro") o "pregúntame lo que quieras". Eso sí, siempre insistía en que en persona era mucho más hablador y que le encantaría conocerme, tomar algo y charlar. Yo le daba largas e incluso evitaba hablar con él porque el panorama no era demasiado halagüeño y por la foto que tenía en su perfil tampoco era que físicamente me atrajera, pero... empezó a darme pena y me dije... "¿por qué eres tan mala? Vete con él, toma el café, que no pasa nada y el hombre lo está deseando". Así que allá me fui.
La cita fue el viernes pasado. Quedamos en una cafetería cerca de mi casa y apareció Sal. Muy alto, como me había dicho, de complexión fuerte, como me había dicho y empezamos a hablar. Él es de un pueblo y le pregunto que cuánto tiempo lleva viviendo en mi ciudad y ahí, todo serio, me empieza a contar su vida. Estudió en un colegio de jesuitas y a los 18 años ingresó en el seminario, se ordenó cura, empezó su labor en diferentes parroquias a las que fue destinado y a los 26 se salió presionado por ser un cura moderno lo cual no estaba bien visto por la cúpula de la iglesia local. El hombre soso que yo creía se convirtió en un hombre con mucha personalidad, con las ideas muy claras y allí estuvimos hablando dos horas y media.
Y yo... yo me quedé patidifusa, me encantó escucharlo, me encantó todo lo que me contaba y me descolocó completamente. Seguimos hablando todas las noches y este viernes nos volveremos a ver. Está todo emocionado porque yo lo haya escuchado y comprendido y... por qué no decirlo, se le nota a las leguas que quiere algo más que una amistad. Yo me siento halagada y a la vez confundida. Lo que menos me esperaba era encontrarme con un ex-cura.
