domingo, 6 de marzo de 2011

Segunda cita

Durante la semana, todos los días tuve un mensajito de Sal deseándome buen día o preguntándome qué tal la tarde. Además, por las noches hablábamos por el messenger donde se refería a mí con palabras tipo pichurri, pitufiña, que me dejaban cuando menos pensativa. Vamos, que lo veía yo muy lanzado.

El viernes tuve mi segunda cita en persona. Vino a recogerme a casa y nos fuimos a tomar algo a un sitio tranquilo. Los dos queríamos hablar sin que la música o el ruido nos molestase.

La conversación surgió con naturalidad. A mí me llama mucho la atención su pasado de cura y a él le gusta hablar de ello, ese fue uno de nuestros temas. Pero no sólo habló él de su vida, yo también hablé de la mía, recordando a mi madre no pude evitar las lágrimas y Sal cogió mis manos entre las suyas.

Salimos de la cafetería y estuvimos dando un paseo sin saber muy bien a dónde ir. Era la una de la madrugada y dije de irnos. Me llevó hasta casa en su coche, seguimos hablando y en un momento dado, puso su mano en mi rodilla y mis piernas empezaron a temblar. De nerviosismo, porque no sabía qué camino iba a tomar aquello. Me preguntó que por qué temblaban y al decírselo su respuesta fue que no tenía por qué ponerme nerviosa, que le gustaba tocar a la gente, que era una señal de confianza y de estar muy a gusto conmigo.

Seguimos con la charla, en el coche y salió el tema de su salida del clero. Estaba destinado en un pueblo pequeño y en seguida se empezó a comentar de si era porque ya tenía hijos o que si había dejado a una chica embarazada. Ese pueblo al que estaba destinado está relativamente cerca de mi pueblo por lo que yo había oído hablar de él como cura, es más, una amiga de mi hermana es de allí y hace ya mucho tiempo, estando yo con ellas dos, habló del cura de su pueblo que se salió de cura y que se fue con una feligresa. Se lo dije, se puso todo serio y me empezó a contar: esa chica existe aunque no es la causa de su salida del clero, empezó a salir con ella dos años después, estuvieron cinco años de novios y uno viviendo juntos, hasta el pasado mes de agosto.

Me contó todo esto por temor a que me enterase de algo por la amiga de mi hermana porque se dieron un tiempo para pensar y si hablase con esa chica me diría que siguen saliendo juntos, porque "oficialmente" nadie sabe de sus problemas.

¿Cómo lo veis? Yo bastante borroso. Me di cuenta que soy muy seria con estos temas amorosos porque yo, teniendo una historia sin acabar no se me ocurre usar nombres cariñosos ni tocar la pierna a nadie porque puede dar lugar a equívocos y no me gusta engañar a la gente.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Trabajo y amor

Los exámenes se acercan y con ellos también las evaluaciones, así que me paso las tardes haciendo boletines de repaso y preparando exámenes. Aún así no me quejo, estoy muy contenta en el instituto y si lo hago es por no tener tiempo a actualizar o a leer vuestros blogs. Esto es pasajero y después espero tener más tiempo.

Antes actualizaba a menudo por las noches, mientras veía un rato la tele pero ahora ese ratito lo ocupo hablando con un amigo. Como os dije hace tiempo, me apunté en una pagina para buscar pareja a través de internet a través de la cual contacté con mi ex-ilusión.

Él no fue el primer chico con el que hablé. El primero fue uno de nick Sal, pero yo consideraba que, más que salado era un poco soso, demasiado soso. Tenía poca conversación, enseguida decía "¿qué más me cuentas?" (y yo pensaba "uno, dos, tres y cuatro") o "pregúntame lo que quieras". Eso sí, siempre insistía en que en persona era mucho más hablador y que le encantaría conocerme, tomar algo y charlar. Yo le daba largas e incluso evitaba hablar con él porque el panorama no era demasiado halagüeño y por la foto que tenía en su perfil tampoco era que físicamente me atrajera, pero... empezó a darme pena y me dije... "¿por qué eres tan mala? Vete con él, toma el café, que no pasa nada y el hombre lo está deseando". Así que allá me fui.

La cita fue el viernes pasado. Quedamos en una cafetería cerca de mi casa y apareció Sal. Muy alto, como me había dicho, de complexión fuerte, como me había dicho y empezamos a hablar. Él es de un pueblo y le pregunto que cuánto tiempo lleva viviendo en mi ciudad y ahí, todo serio, me empieza a contar su vida. Estudió en un colegio de jesuitas y a los 18 años ingresó en el seminario, se ordenó cura, empezó su labor en diferentes parroquias a las que fue destinado y a los 26 se salió presionado por ser un cura moderno lo cual no estaba bien visto por la cúpula de la iglesia local. El hombre soso que yo creía se convirtió en un hombre con mucha personalidad, con las ideas muy claras y allí estuvimos hablando dos horas y media.

Y yo... yo me quedé patidifusa, me encantó escucharlo, me encantó todo lo que me contaba y me descolocó completamente. Seguimos hablando todas las noches y este viernes nos volveremos a ver. Está todo emocionado porque yo lo haya escuchado y comprendido y... por qué no decirlo, se le nota a las leguas que quiere algo más que una amistad. Yo me siento halagada y a la vez confundida. Lo que menos me esperaba era encontrarme con un ex-cura.

martes, 22 de febrero de 2011

Primeros días

Estoy aquí de nuevo!! Con muchas cosas que contaros y sin saber por dónde empezar.

Como sabréis ayer empecé las clases. Estoy encantada, se respira muy buen ambiente entre los profes y los niños por ahora son fáciles de llevar. La profe a la que sustituyo me dejó todo muy bien preparado, lo cual siempre se agradece, incluso hizo una lista con su opinión personal sobre cada uno de los alumnos.

Vine con idea de estar esta semana en un hostal y alquilar un apartamento para la semana coincidiendo con el principio del mes de marzo. Pues... no puedo pensar tanto porque la vida sorprende, una profe tenía un piso en alquiler, lo vi, me gustó y ya me quedé.

Tengo vuestros blogs abandonados, entre compras para el piso y preparar las clases se me van las tardes. Quiero ponerme al día, que ya tengo intriga.

jueves, 17 de febrero de 2011

Sí, sí, sí

Sí, sí, sí. ¡¡¡Por fin!!! Después de tres semanas subiendo y bajando de puesto... ¡¡Mañana firmo el contrato y lunes empiezo a trabajar!! Es una baja por maternidad, con lo cual estaré hasta final de curso y me gusta esto porque podré alquilar un apartamento o compartir piso sin andar de hostal en hostal como el año pasado.

Es en un pueblo pequeño de Zamora y voy a vivir en Benavente, que es el pueblo grande más cercano. ¡Otra vez Benavente!

miércoles, 16 de febrero de 2011

7 cosas que (creo) no sabéis de mí


PequeñoLins tuvo a bien darme un premio que lleva consigo dos cosas: contar siete cosas sobre ti y pasárselo a diez blogs. Yo voy a variar un poco y contaré siete cosas que creo que no sabéis de mí y no se lo paso a nadie, os lo dejo a vuestra libre disposición. Ahí van:

1.- Soy muy buena comedora. Me gusta todo pero no puedo con el plátano. ¡Ni en macedonia!

2.- La calidad de mis dientes deja mucho que desear. Llevo 8 fundas en los dientes de adelante de arriba. Ahora mismo estoy contentísima con ellas (si no lo digo no se nota) pero qué disgusto cuando me dijeron que me las tenía que poner!

3.- Una de las razones por las que quise irme a estudiar fuera de mi ciudad era por vivir cosas que no viví en mi época de insituto. Una de ellas era fumar. Quería fumar, ya veis qué cosas se piensan y se desean siendo adolescente. Mis compañeras de residencia me enseñaron. Los primeros cigarros me sabían mal pero seguí. Fumaba cuando estaba en Santiago pero en casa los fines de semana y vacaciones ni me lo planteaba. Mis padres nunca se llegaron a enterar y mi padre sigue sin saber que un día normal me fumo tres cigarritos.

4.- Cuando estaba en el instituto tenía muy claro que quería estudiar Matemáticas. Hoy no lo hubiera hecho, hubiera estudiado Enfermería, una profesión que conocí después con las enfermedades que hubo en mi familia.

5.- Mis tiempos de facultad no fueron fáciles, tuve fobia social y estuve a tratamiento psiquiátrico y psicológico. Lo pasé muy mal, era incapaz de asistir a clase, llegaba a la facultad en el cambio de clase y me era imposible entrar. Me metía en el baño a llorar. Poco a poco lo fui superando aunque a veces aún me veo algún detalle. Ahh, y mis padres tampoco se llegaron a enterar. Entre estos problemillas y la enfermedad de mi madre tardé muuchoo en acabar la carrera. Vamos, que me daba tiempo a hacer dos.

6.- Soy una fiel seguidora de GH, desde la primera edición hasta la doce que está habiendo ahora mismo.

7.- No me considero una beata pero me encanta ir a misa los domingos en mi pueblito (cada quince días por falta de curas) además de ser muy rezadora, cualquier momento es bueno para mis rezos: Padre nuestro, Ave María, Gloria, Salve y responso a San Antonio. Siempre en este orden.

jueves, 10 de febrero de 2011

No es el hombre de mi vida

Hoy tuve un día muy entretenido con mi ilusión, o mejor dicho, con mi ex-ilusión.

Llegó media hora tarde. Nos tomamos un vinito antes de comer. Comimos. Paseamos toda la tarde. Y a cada rato hablando de política, que por qué soy de izquierdas, que parece mentira que una profesora no sepa dar argumentos de su ideología, ¡qué plasta! Los que le daba ninguno le valía, porque los míos son débiles, lo sé. Y los suyos cansinos.

Resumiendo: es un chaval majo, simpático cuando no habla de política pero nada más. Me gustó conocerlo para saber en persona cómo es, para hablar largo y tendido sin messenger de por medio. Muy cariñoso, eso sí. Lo mejor del día fue algún que otro abrazo furtivo.

Comida ilusionante

Me voy a comer con mi ilusión. Después de llamadas varias, intercambio de fotos respectivas y unos cuantos mensajes... nos vamos a conocer. Estoy nerviosa, para qué negarlo.

Os cuento a la vuelta.