Debo de ser de otra especie. Lo digo porque unas cuantas amigas que están enfadadas o lo acaban de dejar con sus novios, lo están pasando fatal, que están deseando que pase el día de San Valentín, vamos. Yo tengo la gran suerte que ni me va ni me viene. De siempre pensé que el amor se tiene que demostrar día a día y eso será lo que me salva.
Además pensando cómo lo pasé el año pasado cuando todo iba bien con mi madrileño, pues tampoco me da envidia. He de decir que a él la fecha tampoco le producía ni frío ni calor pero a mí, aunque los posibles regalos me daban exactamente igual sí que me apetecía pasar el día con él. ¡Era mi primer San Valentín con novio!
Mis planes enseguida se torcieron, su hermano inauguraba una tienda así que no podríamos vernos hasta las 9 de la noche. Quedamos en Medina del Campo, 340 km para mí, 150 km para él, es que ahora mismo lo pienso y me pongo mala de las palizas de coche que me metía. Sé que le regalé algo pero no recuerdo qué ni si él me regaló. Sólo recuerdo el vacío que me quedó cuando al día siguiente a las 2 de la tarde nos tuvimos que ir (mi madrileño estuvo unos tres meses en el turno de noche con lo que entraba a las 12 de la noche del domingo y claro, tenía que dormir por la tarde).
Así que ¿sabéis que os digo? Que estoy feliz. Que mañana como es domingo de Carnaval invité a mis tíos y primos y nos vamos a comer un cocido gallego en toda regla. Y que mi única preocupación además de saber cuál será mi próximo destino es que se me cure el catarrazo/faringitis/sinusitis que tengo.
Además pensando cómo lo pasé el año pasado cuando todo iba bien con mi madrileño, pues tampoco me da envidia. He de decir que a él la fecha tampoco le producía ni frío ni calor pero a mí, aunque los posibles regalos me daban exactamente igual sí que me apetecía pasar el día con él. ¡Era mi primer San Valentín con novio!
Mis planes enseguida se torcieron, su hermano inauguraba una tienda así que no podríamos vernos hasta las 9 de la noche. Quedamos en Medina del Campo, 340 km para mí, 150 km para él, es que ahora mismo lo pienso y me pongo mala de las palizas de coche que me metía. Sé que le regalé algo pero no recuerdo qué ni si él me regaló. Sólo recuerdo el vacío que me quedó cuando al día siguiente a las 2 de la tarde nos tuvimos que ir (mi madrileño estuvo unos tres meses en el turno de noche con lo que entraba a las 12 de la noche del domingo y claro, tenía que dormir por la tarde).
Así que ¿sabéis que os digo? Que estoy feliz. Que mañana como es domingo de Carnaval invité a mis tíos y primos y nos vamos a comer un cocido gallego en toda regla. Y que mi única preocupación además de saber cuál será mi próximo destino es que se me cure el catarrazo/faringitis/sinusitis que tengo.
