domingo, 3 de febrero de 2008

Aniversario

Hoy estoy de aniversario, de triste aniversario. Hace ocho años que murió mi madre, el jueves 3 de febrero del año 2000. Estoy pensando detalles por los que recuerdo que era jueves, son cosas insignificantes pero que se quedan grabadas en días de tanta tensión y tanto dolor.

Se fue con 53 años, en lo mejor de su vida, cuando nos tenía a sus hijos criados, mi padre prejubilado, un trabajo que le apasionaba... pero llegó el maldito cáncer y... Y dos veces, coincidiendo con épocas de su vida en las que tuvo grandes disgustos, el primero al morir su madre, estaba muy unida a ella, era hija única y su padre también murió de cáncer cuando tenía 6 años. La segunda, cinco años después, cuando vio que las tierras que tanto amaba iban a dejar de ser trabajadas por la familia que llevaba treinta años cultivándolas. Puede que esto no tuviera nada que ver con su enfermedad, puede que fueran coincidencias.

Como mujer inteligente que era, fue desde el principio consciente de su estado y luchó con todas sus fuerzas, aunque el desánimo también la vencía muchas veces. Cuando supo que tenía metástasis sólo pedía a Dios vivir dos años más, no fue posible. Nos hablaba con naturalidad de su entierro, quería que fuese todo muy sencillo, como ella, nos repitió hasta la saciedad que nos ayudáramos los hermanos entre nosotros y que cuidáramos de mi padre, en el que tenía una confianza ciega y amó hasta el final.

Su final fue muy dulce, la metástasis llegó también a su cerebro y el último mes no fue consciente de lo que le estaba pasando, cada vez sus facultades iban a menos y cuando ya ni hablaba le acercabas la cara y te daba un beso. La última noche la pasé en su cama, ella en medio de mi padre y de mí, a la mañana temprano se fue con sus manos entre las nuestras. Acompañar en el momento de la muerte me parece desde entonces el mayor acto de generosidad que puedes tener con alguien. Y también que es peor todo el sufrimiento que acarrea una enfermedad que la muerte en sí, la muerte es la liberación, el fin de un sufrimiento inútil.

Dicen que me parezco mucho a ella, físicamente sé que sí, me siento muy orgullosa de ello porque sé que al verme mucha gente la estará recordando, recordando a una persona buena, generosa, sencilla, trabajadora, responsable: a un ser excepcional.

Te quiero, mamá!

5 comentarios:

Josep dijo...

No tengo palabras para decir lo que siento. Parece difícil encontrar belleza y poesía en la muerte, pero exactamente eso es lo que sale de tus palabras de una forma natural.

Ha valido la pena que te animaras a hacer este blog (¡por suerte no has sido como la pesimista del post anterior!) Aquí puedes compartir todo lo bueno que hay en ti con personas que de otra forma nunca te hubiéramos conocido.
Y hablando de conocer, no tengo esa suerte, pero en lo que has escrito hasta ahora se transparenta una personalidad cuya descripción encaja perfectamente con la que haces de tu madre.
Seguro que desde la otra orilla te sigue queriendo como lo haces tú.

laquesigueaqui dijo...

Muchas gracias Josep, sé que es difícil comentar entradas como esta y tú lo hiciste a la perfección.

Gracias de nuevo.

Sara dijo...

en el laberinto de internet he descubierto este bloc y leyendo tu post no he podido evitar que mis ojos se hayan humedecido..voy a contar algo tremendo pero me apetece compartirlo...mi madre hace poquito tiempo me anuncio que ha tramitado todos los papeles necesarios para donar su cuerpo a la ciencia y lo ha hecho para que nadie se aponga a su ultima voluntad..alega que para tomar esta decision a pesado y mucho el hecho de que mi padre fue operado haca veinte años a corazon abierto y gracias al exito de la operacion ella a tenido marido y yo padre durante todo ese tiempo para nuestro bien, y a partir de ahí, que menos que donar lo unico que le quedara en propiedad tras su muerte, el cuerpo y darlo como legado para que se investigue con ella y de este modo se sigan salvando vidas, mi madre tiene 75 años yo 34 y aunque me parece loable su portura será duro para mi.

laquesigueaqui dijo...

Sara, tu madre es una mujer muy generosa!!

Entiendo que sea doloroso para ti pero es un gran orgullo la generosidad de tu madre.

boticcario dijo...

Hay veces que cuesta que las palabras fluyan adecuadamente. Como ha dicho Josep, muy acertadamente "Parece difícil encontrar belleza y poesía en la muerte, pero exactamente eso es lo que sale de tus palabras de una forma natural"
Un beso